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Las marcas chinas cambian el mercado de la moto en España: cada vez más motoristas las eligen

Reportajes

El 55 % de los potenciales compradores de una moto en España se plantearía adquirir una marca china. Precio, equipamiento y una oferta cada vez más amplia están cambiando la percepción de unos fabricantes que hace pocos años tenían una presencia mucho menor en nuestro mercado.

Durante mucho tiempo, hablar de motos chinas en España significaba hablar casi exclusivamente de modelos económicos y de pequeña cilindrada. Esa imagen está cambiando. La llegada de nuevas marcas, el crecimiento de las ya implantadas y una oferta que abarca desde scooters urbanos hasta trail de media y alta cilindrada están haciendo que cada vez más motoristas incluyan a los fabricantes chinos entre sus opciones de compra.

Y ya hay datos que permiten medir ese cambio.

El 55 % se plantearía comprar una moto china

El Estudio de Movilidad en Moto 2026/2027 señala que el 55 % de los potenciales compradores se plantearía adquirir una moto de una marca china, principalmente por sus precios competitivos.

El dato resulta especialmente significativo porque coincide con otro cambio en el comportamiento del comprador: cada vez existe menos fidelidad absoluta a una determinada marca. Según el mismo estudio, solamente el 18 % de los encuestados afirma que repetirá marca, mientras que un 37 % tiene previsto cambiar. Honda, BMW y Yamaha aparecen entre las firmas con mayor fidelidad entre sus usuarios.

El motorista, por tanto, parece estar más dispuesto a comparar. Y ahí es donde los nuevos fabricantes encuentran su oportunidad.

El precio importa, pero ya no es el único argumento

El precio continúa siendo una de las grandes armas de las marcas chinas, pero reducir su crecimiento únicamente a que ofrecen motos más baratas sería simplificar demasiado lo que está ocurriendo.

El mercado está recibiendo modelos con niveles de equipamiento que buscan competir directamente con fabricantes tradicionalmente asentados: pantallas TFT, conectividad, iluminación LED, ayudas electrónicas, cámaras, control de tracción, modos de conducción o componentes de fabricantes reconocidos aparecen cada vez con mayor frecuencia.

Para el comprador, la pregunta empieza a cambiar. Ya no es solamente “¿compraría una moto china?”, sino “¿qué me ofrece esta moto por el dinero que cuesta?”. Y esa diferencia es importante.

Un comprador más pendiente del presupuesto

El contexto económico también ayuda a entender este cambio. El estudio sitúa en 9.116 euros el presupuesto medio previsto para adquirir una moto nueva en 2026, frente a los 11.064 euros registrados en 2025.

Al mismo tiempo, aumenta el presupuesto destinado a una moto usada, que pasa de 4.668 a 5.067 euros. Además, el 50 % de quienes están pensando comprar una moto se decanta por el mercado de ocasión, mientras que un 20 % señala su preferencia por una moto nueva. Es decir: existe intención de compra, pero también una búsqueda más intensa de relación entre precio, prestaciones y equipamiento. Precisamente el terreno en el que muchos fabricantes emergentes están intentando posicionarse.

Voge, CFMOTO, Zontes, QJMotor… nombres cada vez menos desconocidos

El paisaje de las carreteras españolas también está cambiando. Marcas como Voge, CFMOTO, Zontes o QJMotor, entre otras, han conseguido que los nombres de fabricantes de origen chino sean cada vez más familiares para el motorista español.

Y su presencia ya no se limita a pequeños scooters. Trail, naked, sport-touring, custom y modelos de cilindrada media y alta forman parte de una oferta mucho más extensa que la disponible hace apenas unos años.

Especialmente significativo es el segmento trail, uno de los terrenos donde existe una fuerte competencia. En abril de 2026, las matriculaciones de motocicletas crecieron un 32,3 % interanual y, dentro de las motos de carretera, el segmento trail avanzó un 55,5 %. Es un mercado demasiado importante como para que los nuevos fabricantes quieran quedarse fuera.

Las marcas tradicionales siguen teniendo argumentos importantes

Que aumente el interés por las marcas chinas no significa que el mercado haya dado la espalda a los fabricantes tradicionales. Honda, Yamaha, BMW, Kawasaki, Suzuki, Ducati, Triumph o KTM, entre otros, cuentan con décadas de experiencia, redes comerciales consolidadas, conocimiento de marca y un enorme parque de motocicletas circulando.

Además, cuando compramos una moto no compramos únicamente una ficha técnica. Servicio posventa, disponibilidad de recambios, talleres, garantía, fiabilidad a largo plazo y valor de reventa siguen teniendo un peso importante en la decisión.

Precisamente estos serán algunos de los aspectos en los que habrá que observar cómo evolucionan las marcas de incorporación más reciente durante los próximos años.

El mercado español está creciendo

Todo este movimiento se produce además en un momento especialmente favorable para las dos ruedas. España cerró 2025 con 265.220 matriculaciones de motos y vehículos ligeros, un 6,9 % más que el año anterior. Solo las motocicletas crecieron un 7,2 %.

Y 2026 está acelerando esa tendencia. Hasta agosto se habían registrado 210.663 motos y vehículos ligeros, lo que supone un crecimiento acumulado del 21,2 % respecto al mismo periodo del año anterior. Solo durante agosto se matricularon 22.440 unidades, un 21,3 % más. Hay, por tanto, más mercado. Y también más fabricantes intentando hacerse un hueco en él.

Más competencia para el motorista

La llegada de nuevos actores introduce además una presión adicional sobre todo el mercado. Si una marca ofrece más equipamiento por un determinado precio, sus competidores tienen que decidir cómo responder: ajustar precios, mejorar equipamiento, renovar modelos o reforzar otros argumentos como el servicio, la tecnología, la garantía o el valor de marca.

Para el usuario, esa competencia puede traducirse en más alternativas entre las que elegir. Pero también obliga a mirar más allá del precio y de una larga lista de equipamiento.

¿Estamos perdiendo el miedo a comprar una moto china?

Probablemente sea pronto para hablar de un cambio definitivo. Lo que sí muestran los datos es que existe un cambio en la disposición a considerarlas. Que el 55 % de los potenciales compradores diga que contemplaría una marca china no significa que finalmente vaya a comprarla. Es una declaración de intención recogida en una encuesta, no una cuota de mercado ni una previsión de ventas.

Pero sí señala algo relevante: para una parte importante de los compradores, el origen chino parece haber dejado de ser por sí solo un motivo para descartar una motocicleta. Y eso ya supone un cambio considerable. El próximo desafío para estas marcas será transformar esa curiosidad en clientes y, sobre todo, conseguir que quienes compren una de sus motos quieran repetir.

Porque una cosa es entrar en el mercado. Y otra muy distinta es quedarse.